EL 4 DE JUNIO ES NUESTRO

Por: Ángel Moreno Alberca

Pocas fechas tienen para Jaén una trascendencia tan profunda como el 4 de junio de 1821. Ese día no solo se expresó la voluntad de un pueblo en favor de la independencia, sino que se definió el destino histórico de este territorio y su pertenencia al Perú. Se trata de un acontecimiento que contribuyó decisivamente a forjar nuestra identidad colectiva y que, más de dos siglos después, continúa siendo uno de los pilares de nuestra memoria histórica.

Para comprender la magnitud de aquella decisión es necesario recordar que Jaén formó parte del Virreinato del Perú desde 1542. Aunque fue incorporada al Virreinato de Santa Fe en 1717 junto con la Audiencia de Quito, mantuvo estrechos vínculos económicos, culturales y religiosos con el territorio peruano. Jaén continuó dependiendo del obispado de Trujillo y sus principales productos, como el tabaco negro bracamoro, el oro del Chinchipe, el aguardiente, la chancaca y la cascarilla, se comercializaban principalmente en Zaña, Lambayeque y Trujillo. Las enormes distancias y dificultades de comunicación con Santa Fe de Bogotá llevaron a que desde el siglo XVIII surgieran iniciativas para reincorporar estos territorios al ámbito peruano.

En ese contexto se produjo el movimiento independentista liderado por San Martín y respaldado por el marqués de Torre Tagle, cuyo apoyo resultó determinante para que las provincias de la diócesis de Trujillo se sumaran a la causa libertaria. Así nació la gran decisión histórica que hoy recordamos.

La importancia de esta fecha no radica únicamente en el Acta de la Independencia de Jaén. Su valor también se encuentra en las consecuencias políticas y jurídicas que tuvo para la defensa de la soberanía peruana. La existencia de dicha acta y la participación de don Alejandro Crespo como diputado por Jaén en el Primer Congreso Constituyente convocado por José de San Martín en 1822 fueron argumentos fundamentales utilizados por la diplomacia peruana durante los litigios fronterizos sostenidos posteriormente con la Gran Colombia y el Ecuador.

Aún existen debates sobre la fecha de creación de la provincia de Jaén. Algunos sostienen que debe considerarse el 19 de mayo de 1828, cuando una ley electoral reconoció su representación parlamentaria. Sin embargo, reducir la historia de Jaén a un acto administrativo sería desconocer el profundo significado político y social del 4 de junio de 1821. Los pueblos suelen identificar su origen histórico con los acontecimientos que marcaron su destino colectivo. El Perú celebra el 28 de julio, Lima recuerda el 18 de enero de 1535, San Ignacio conmemora el 12 de mayo de 1965. Jaén tiene en el 4 de junio su fecha emblemática.

La historia cumple una función esencial en la construcción de la identidad. Un pueblo que desconoce su pasado corre el riesgo de perder el sentido de pertenencia y la conciencia de sí mismo. Como señalaba José Martí, los pueblos de América deben conocer y valorar su propia historia para comprender quiénes son y hacia dónde quieren dirigirse.

Las investigaciones arqueológicas en Montegrande, San Isidro y otros puntos del valle del Chinchipe revelan que este territorio posee una riqueza cultural de más de cuatro mil años. Asimismo, las crónicas de los indómitos bracamoros, cuya resistencia dejó una huella imborrable en la historia de esta región. Fortalecer nuestra identidad implica conocer nuestra historia, valorar nuestras raíces, respetar nuestras culturas y proteger nuestros recursos naturales. También significa sentir orgullo por lo que somos y trabajar unidos por un futuro de desarrollo y bienestar. La celebración del 4 de junio debe servir también para reflexionar sobre los desafíos actuales de nuestra provincia y fortalecer nuestra unidad como pueblo.

Por ello, cada 4 de junio debemos recordar que esta fecha no pertenece únicamente al pasado. Es una oportunidad para reafirmar nuestra condición de jaenos, fortalecer nuestros vínculos con la comunidad y transmitir a las nuevas generaciones el legado de quienes tomaron aquella decisión histórica que definió nuestro destino como parte del Perú.

¡Un feliz 4 de junio para todos!

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